Discurso del Ministro de Obras Públicas, en Lanzamiento de la Política de Integridad Institucional del MOPEs para mí una alta distinción,  participar en este evento donde estamos realizando el lanzamiento de la Política de Integridad del Ministerio de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano, que se constituye en el culmen de un esfuerzo que venimos realizando desde el 2009, con el inicio del Gobierno del Cambio.

 

 

 

El Salvador, ha experimentado en la última década cambios trascendentales en la vida política, económica, social, producto de la decidida participación de la sociedad, una sociedad fortalecida, consciente de sus derechos y obligaciones que ha contribuido en la construcción de un Estado más justo y democrático.

 

Dentro de este conjunto de cambios, el Ministerio de Obras Públicas, no ha sido la excepción, hoy contamos con una institución fuerte como parte de la nueva concepción dentro de la gestión gubernamental, donde hemos innovado nuestro quehacer enfocándolo a mejorar la gestión pública, con el uso de mecanismos de rendición de cuentas, transparencia, y la consolidación de una cultura a favor de la legalidad y en hacer lo correcto siempre.

 

Pero todos los logros alcanzados en el Ministerio en cuanto a la integridad institucional y mantener un estándar de ética pública satisfactorio, no sería posible sin el apoyo de todos los que formamos parte de esta familia MOP y de la ciudadanía, porque requiere de unos servidores públicos ejemplares, decentes, comprometidos, que no lleguen a servirse a sí mismos.

 

Para el avance y el éxito en la lucha y el combate a la corrupción, también se requiere de la participación de ciudadanos honestos y conscientes de sus derechos y de sus obligaciones.

 

Con mucho orgullo, les puedo decir que el MOP de ahora, ha ganado la confianza de la ciudadanía, de cooperantes y del sector privado, pero lograrlo no ha sido fácil, después de enfrentar fuertes señalamientos de corrupción, proyectos fallidos, laudos arbitrales contra el Estado y arrastrar otras acciones que reñían con la legalidad, que provocaron una deuda millonaria que éstas y las futuras generaciones tendrán que pagar.

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Señoras y señores, creo que es oportuno, porque no podemos olvidar ni dejar de mencionar casos emblemáticos muy cuestionados por la ciudadanía, y es que el Ministerio de Obras Públicas entre el año 2000 y 2008, fue condenado a pagar $29.3 millones de dolares en laudos arbitrales, entre ellos el del Bulevar Diego de Holguín, hoy Monseñor Romero; por el by pass de la ciudad de Usulután y otros proyectos.

 

Esa era una tendencia del pasado en el Ministerio, extraordinariamente dañina, que no queremos que se repita, y por ello no hemos escatimado esfuerzo para fortalecer la probidad y la lucha frontal contra la corrupción.

 

Dentro del Ministerio, establecimos la transparencia como uno de los pilares fundamentales de nuestra gestión, con una mística de trabajo “Todo al Sol”, que inicio mi amigo, el ex ministro Gerson Martínez, lo que nos ha dado validez, para que nuestra experiencia se constituya en un referente para otras instituciones en materia de desarrollo e implementación de políticas para la promoción de la transparencia, integridad y control de la corrupción.

 

A la política de Integridad que hoy estamos lanzando, le antecede otros compromisos adquiridos para eliminar la tendencia de opacidad heredada y fortalecer la transparencia en la Institución, que nos ha permitido la creación de un clima de confianza, que gracias al esfuerzo de todos, estamos fortaleciendo.

Establecimos criterios sustentados en transparencia, integridad y participación ciudadana, con base en la Política de Transparencia y Acceso a la Información Pública, aprobada en mayo de 2011 para garantizarle a la ciudadanía el acceso a la información de los documentos del dominio del Ministerio.

En mayo del 2012, inauguramos dentro de la institución la “Casa de la Transparencia” para contribuir al cumplimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública y atender quejas, denuncias y sugerencias de la ciudadanía.

 

 

A esto se une, la implementación de una cultura de trabajo de “cero juicios” para prevenir litigios, con la ejecución de medidas preventivas de actuación en los ámbitos jurídicos, financieros, contrataciones y de seguimiento y solución de problemas, mediante la identificación de alertas tempranas.

No conformes con las medidas adoptadas, impulsamos dentro del ministerio mecanismos de contraloría social, con la participación de organizaciones de la sociedad civil, gremiales, municipalidades y comunidades.

Son múltiples los esfuerzos realizados para transparentar nuestra gestión, donde hemos adquirido compromisos, como el divulgar información de sus proyectos bajo los indicadores de COST, que es la iniciativa de transparencia en el sector de la construcción.

Como parte del esfuerzo de contraloría social, hemos firmado 40 pactos de integridad con diferentes empresas constructoras a cargo de nuestros proyectos, para el monitoreo de obras de gran impacto e inversión.

Pero además de eso, hemos instaurado una regla de oro, donde el interés público y el bien común, prevalece sobre cualquier interés privado o bien particular, y para que esa regla de oro no sea solamente un enunciado o una aspiración, es que hoy ya contamos con esta valiosa herramienta que es la Política de Integridad.

La integridad institucional es algo más que aprobar una política anticorrupción o redactar un código ético. Se produce cuando el funcionamiento operativo de la institución como: políticas, procesos y procedimientos, sistemas de trabajo; los estándares éticos y las estrategias de prevención de la corrupción están plenamente integrados para permitir alcanzar los fines, que es el interés general, para las que la institución fue creada.

 

Nuestra Política de Integridad Institucional, tiene como objetivo lograr institucionalizar la cultura de transparencia, legalidad, honradez y ética en el quehacer institucional, anteponiendo el interés público sobre el particular; concientizándonos de que el servicio público es una verdadera vocación.

 

 

 

Para ello, hemos sentado bases sólidas a fin de que la integridad se interne en la cultura organizacional de este ministerio; de tal forma, que independientemente del relevo generacional en el personal, ya sea jefaturas y titulares, esta institución no tenga más opción que continuar consolidándola.

 

Nuestra Política de Integridad, nos da pautas, orientaciones y lineamientos para la toma de decisiones en materia de integridad que deberán transversalizarse en todo nuestro quehacer institucional.  Son rutas o acciones a seguir para lograr un fin previamente determinado, en este caso: erradicar y prevenir actos de corrupción.

 

Este valioso documento incluye las diferentes dimensiones de la Integridad: Ética Pública, Transparencia, Rendición de Cuentas, Participación Ciudadana, Lucha contra la Corrupción y Eficiencia Pública.

 

Lo que buscamos es seguir siendo una institución comprometida con la integridad en el cumplimiento de sus funciones y prestación de servicios, privilegiando siempre el interés público sobre todo.

 

Para su implementación, se desarrollará a través de tres ejes, el primero orientado a la consolidación de una Cultura de Integridad en la Institución. El Segundo, a la tranversalización del Enfoque de Integridad, a través de sus dimensiones en los planes, programas y proyectos institucionales.

 

Y el tercero, a la transversalización del Enfoque de Gobierno Abierto, es decir el ministerio es fiscalizado por la ciudadanía y pone a su disposición información de interés público.

 

Estimada concurrencia, yo estoy convencido, que con esta Política de Integridad Institucional, fortaleceremos al Ministerio, crearemos un clima de mayor confianza, y estaremos dando a los salvadoreños lo que necesitan, merecen y quieren tener.

 

No quiero concluir mi intervención, sin dejar de agradecer el invaluable apoyo de la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, quien a través del Proyecto Pro-Integridad, ha colaborado en la parte técnica al facilitar a expertos en esta temática para que trabajaran junto a funcionarios de la institución en la elaboración de esta política.

 

USAID, ha sido parte importante en la consolidación de este valioso documento que vendrá a robustecer a nuestro ministerio.

 

Muchas Gracias y que Dios bendiga a todos